Efectivamente, invertir en belleza, es rentable desde el punto de vista del vendedor. Los productos, al menos, han de parecer que son buenos. Así que es una buena estrategia invertir en ello, en que lo parezcan haciéndolos como mínimo bellos.
Hace unos meses un hotelero se puso en contacto con frog+fer y nos pidió muy amablemente que le echaramos una mano en potenciar su sitio web. Nos explicó qué y cómo gastaba en posicionarse en google y en los infinitos motores de reserva que hay en otros tantos portales dedicados a este fin.
Visitamos su sitio en internet y descubrimos un espacio lleno de imágenes, textos, razones y descripciones. La web había sido diseñada “al gusto” del propietario, una de esas típicas webs que se diseñan a partir de la frase “me gustaría que hiciera eso y aquello y que aquí tenga esto y allá ponga tal y cual”. “Quiero una web que me guste a mi…”
Claro, la web le gustaba, pero lo que analytics mostraba es que no gustaba a nadie más. Un índice de rebote (porcentaje de visitas que abandonan el sitio sin visitar la web) mayor al 50%, un promedio de páginas por visita cercano a 2 y un índice de permanencia en el sitio inferior a 30 segundos.
Esos datos vienen a decir que por mucho que nos hayamos esforzado en posicionar nuestro web una vez el usuario ha hecho click y llega a nuestro sitio lo abandona de inmediato y a otra cosa mariposa.
Aceptamos el encargo a condición de replantear el Plan de Comunicación del Hotel. Y así se hizo. Se cambió el diseño, el mensaje, el motivo, las imágenes, el logotipo, se creó una historia, se amplió, se generó una estrategia y se puso en marcha.