Las crisis son estados de angustia producidas por la incertidumbre que produce un cambio de escenarios, de entornos, o de las condiciones que hasta ese momento nos eran favorables o al menos creíamos que lo eran.
Las crisis crean oportunidades, eso se dice hasta la saciedad, aunque parece que nadie lo cree. Sepan que es en la crisis, en la necesidad que crea la crisis, dónde nace la inventiva, es entonces cuando se producen descubrimientos y nuevas estrategias que conducen a nuevos éxitos.
Partiendo de la idea de que la crisis se produce al descubrir un cambio de escenario, lo primero que hay que hacer es darse cuenta de que estamos en un nuevo entorno, unas nuevas condiciones, un nuevo escenario. Adaptarse a él, reinventarse es mejorar y triunfar.
Muchos son los que no se adaptan a las nuevas condiciones y aunque les pueda parecer increíble la principal razón para no adaptarse es la pereza que produce el miedo. Decía Einstein que sin crisis no hay méritos. Y efectivamente sin crisis no hay desafíos ni retos ni excusa para reinventarse.
Las crisis son compañeras de viaje de la vida, que es, sin duda en si misma una gran crisis. Crisis es parir y nacer, crisis es pasar de la lactancia a la infancia, de la infancia a la adolescencia, a la post-adolescencia, al mundo de los adultos, al de la madurez y al de la vejez.
Es en esas crisis cuando se producen las reacciones que hacen que en cada uno de nosotros aflore un nuevo rasgo hasta que al fin somos enteros y en ese proceso nos vamos convirtiendo el ser reinventado continuamente hasta completar un yo siempre incompleto.
Las crisis son para vivirlas y disfrutarlas, para sacar lo mejor de cada uno, para crear, para inventar, para MEJORAR. Hablar de ella no sirve para nada excepto para promoverla y callarla sirve para acobardarse en forma de conformismo.
Las crisis son para vivirlas a tope. Viva la crisis, bienvenida la evolución.