A cada uno de nosotros cuatro se nos pidió que tocáramos un tema, que nos centráramos en algún aspecto de la emprendeduría . Así, uno se focalizó en los aspecto relacionados con las finanzas, otro en los estratégicos, otro en la internacionalización. Yo me centré en el aspecto emocional, en definir qué es un emprendedor y cómo es la emprendeduría.
Les contaba a los asistentes que un emprendedor es alguien que a los 14 años se inicia en la carrera laboral, a los 30 ya ha fundado un banco, a los 40 ha estado en los consejos de administración de más de 100 empresas y a los 83 preside una importante industria milmillonaria y tiene proyectos a corto, medio y largo plazo. Un emprendedor es, por tanto, un optimista.
Un emprendedor es alguien que, como tiene ganas de trabajar, trabaja. Y lo hace con un espíritu de superación constante. Un emprendedor es también alguien inconformista.
El éxito de la emprendeduría se obtiene alineando cuatro vectores: Las habilidades personales, los conocimientos adquiridos, las actitudes y las posibilidades. Se obtiene alineando esos cuatro vectores en la misma dirección: la del proyecto emprendido.
Ocurre con frecuencia que, por avatares que no queremos o no sabemos controlar, esos cuatro vectores no acaban convergiendo en la dirección correcta. Ocurre que elegimos socios inapropiados, sean socios capitalistas, industriales, de desempeño o emocionales, cambiamos nuestras prioridades porque nos dejamos llevar o somos excesivamente tolerantes con el entorno, porque perdemos la fe en nuestros valores, porque preferimos no discutir antes que defender las posturas, o los principios que usamos para iniciar nuestro proyecto emprendedor.
A veces, nos dejamos llevar por las oportunidades inmediatas abandonando esa misión que nos llevó a fundar una empresa, a definir un producto y de repente nos vemos abocados en otro proyecto, otro producto que ni es el nuestro ni tenemos esas habilidades, esos conocimientos, esas actitudes y esas posibilidades para acometerlo.
Una característica del emprendedor de éxito es su capacidad de síntesis. Su capacidad de minimizar el entorno, de acotarlo, de despreciarlo, de ignorarlo hasta tal punto que accede a él desde una posición exclusivista y dominante.
En los años que llevo dedicado a la emprendeduría, propia y ajena, alcanzo a afirmar que, efectivamente aquellos que obtienen el éxito son los que son capaces de alinear esos cuatro vectores obsesivamente, sin contemplaciones, adaptándose de tal modo al entorno, haciéndolo suyo de tal modo, que acaban mimetizándose con él, y lo hacen una y otra vez hasta que el entorno es suyo, es como él.
Hágase el valor emocional que nada es imposible de imaginar. |