Dennis Ritchie murió en su casa, junto a su família, el pasado 9 de octubre de 2011.
Podemos afirmar que ahora mismo ustedes y yo podemos disfrutar de ingenios como los ordenadores personales y sus programas gracias a él y a otros como él.
UNIX es, el padre de todos los sistemas operativos. Usted seguramente no sabe que cuando usa un dispositivo Apple lo hace bajo una de las muchas versiones de UNIX. Igual ocurre con los sistemas LINUX que también son hijos de UNIX. O cuando usted manipula un cajero automático o se conecta a un servidor de Internet lo hace a través de servidores que trabajan con la tecnología que Dennis Richie inventó para nosotros.
La historia de Dennis Ritchie está íntimamente ligada a los Laboratorios Bell de la AT&T, la empresa que más ha aportado al enriquecimiento a través del conocimiento y la investigación.
De Bell Labs han salido patentes como el Láser, el transistor, la fibra óptica, los satélites de comunicaciones y hasta las libretas de un solo uso aún vigentes para las aplicaciones de encriptación.
Tenemos la mala costumbre de olvidarnos de los genios. De los auténticos genios que hacen posible que nuestra vida sea más fácil, más segura, más cómoda. Tenemos la tendencia de adjudicar estas virtudes a otros que son los que han hecho posible que todo llegue a nuestras manos gracias a sus habilidades comerciales, comunicativas o estratégicas.
A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César aunque a veces sea difícil de distinguir quién es Dios y quien es César.
En menos de una semana han desaparecido dos genios. Uno, Dennis Ritchie, discreto autor del corazón de los ingenios que el otro, Steve Jobs, supo enseñarnos de la forma más oportuna.
Afortunadamente hay muchos otros genios y seguirán naciendo, desarrollándose y su éxito quedará condicionado sólo por nuestra capacidad de reconocerlos y de hacerlos crecer en su talento. Esa es la limitación. Genios que, como Dennis Ritchie, nos ayudarán a construir un mundo mejor y que, como Steve Jobs, nos enseñarán a usarlo.
Hay en mi mente el temor de que pasemos de largo sobre el mérito real de los autores reales de tantas maravillas tecnológicas. No acabo de acostumbrarme al silencio mediático y forzado por los intereses de las marcas empeñadas en ser protagonistas de todo lo que, en realidad, solo han pagado.
Me refiero a gente que vive en el silencio (en ocasiones pagado a precio de oro pero en otras no) como Jonathan Ive (80 millones de salario anual más bonus) Jefe de Diseño de Apple y culpable de que nos enamore todo lo que hace, o de Hartmut Esslinger y su gente de frogdesign y la inspiración que originó todo esto Dieter Rams para BRAUN y que ha hecho posible transformar algo aburrido en algo trascendente y divertido, de Guy Kawasaki culpable de que nos tatuemos la marca Apple en nuestros cuerpos y nuestra mente y a muchos otros como Dennis que supo cambiar el mundo desde su escritorio escribiendo una y otra vez hasta conseguir un sistema operativo y un lenguaje de programación ambos universales, aptos para todo el mundo y para cualquier máquina.
Desde aquí mi agradecimiento a ambos genios y un guiño a todos aquellos que, siendo aún más geniales, nadie les ha descubierto todavía. No perdáis la esperanza, nada es imposible de imaginar.
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