Todas esas cosas nos sirven para evaluarla, para tomar una actitud proporcional a la que hemos recibido, para apuntar y disparar nuestro diálogo, para gestionar nuestro nivel, registro, tono, lenguaje, volumen, gesto y postura de comunicación. Estas reacciones son siempre proporcionales al efecto recibido. Nos condicionan la actitud.
Por eso nos esforzamos, algunos, en peinarnos, afeitarnos, ducharnos, vestirnos con más o menos elegancia y buen gusto, en la confianza de que nuestros interlocutores tomaran nota y actuarán acorde y proporcionalmente a nuestra oferta emocional.
Igual pasa con las webs. Al entrar en una, la que sea, percibimos cosas relacionadas con quien las firma, percibimos si es una empresa cuidadosa con el detalle o no con el cliente (aunque sea un interlocutor ocasional visitando nuestro sitio web), si es segura, si es grande, pequeña, etc.
Cuando vemos una web, al igual que cuando entramos a una oficina o una tienda, percibimos sensaciones que nos condiciona actitudinalmente frente a nuestro interlocutor.
Si todo lo que queremos es dejar constancia de nuestras señas, mejor hacerlo con precisión y elegancia. Con buen gusto, igual que haremos para ir al restaurante o cuando no sabemos cómo debemos ir. Nos arreglaremos ni que sea un poquito, "por lo que pueda ser", para que el otro, nuestro deseado visitante, perciba algo más que una indiferencia o una rutina.
Frog+fer no es un estudio de webs, no las "hacemos" pero sí que las "creamos" para que los visitantes de su web entiendan quién y cómo es usted. Para que perciban aquello que es importante, para que su actitud frente a usted sea exactamente la que a usted le conviene.
Las creamos para que sean eficaces, útiles, para que le encuentren, le dessen, le escojan, le acepten, le vivan, le recomienden y le recuerden.
Llámenos o envíenos un mensaje y seguiremos hablando de este tema con usted.
Hágase el valor emocional que nada es imposible de imaginar. |